Conejos y niños: ¿es posible?



Se podría pensar, y en algunos lugares es creencia popular, que un conejo es la mascota ideal para un niño, ¿pero es esto cierto?



Comportamiento


Muchas personas se decepcionan cuando se dan cuenta que el conejito no es un animal de muchos mimos y no disfruta que lo alcen o estar en brazos. Generalmente, los conejitos son animales que prefieren roer y explorar, a que los estén alzando. Además de esto, hay que tener en cuenta que son animales delicados y muy temerosos, por lo que hay que ser cuidadosos con ellos cuando los cogemos o nos acercamos porque podemos herirlos, si lo hacemos mal. Los conejitos pueden patear, morder o rasguñar para escapar cuando los tenemos en brazos, lo cual puede resultar peligroso, tanto para el animal mismo como para los niños. 

Si el conejito siente peligro, y ya que están diseñados para reaccionar a cambios repentinos, puede huir o intentar morder. Esta situación puede presentarse, si nos acercamos muy rápido y ruidosamente y ya sabemos cómo son los niños. Si el conejito se encuentra bajo mucho estrés, puede enfermarse. Por esta razón, es difícil que los niños interactuen con él fácilmente y es probable que pierdan el interés rápidamente.

Por naturaleza, los niños querrán alzarlo, abrazarlo, cogerlo o tocarlo, cuendo ellos quieran y estas es, precisamente, la clase de cosas que más genera angustia y miedo en un conejo. En esta situación, y en un intento por «salvarse», ellos querrán librarse de todas las formas posibles: arañando, pateando o mordiendo.

Muchos conejitos que los niños dejan caer, terminan con las patas o columna rotas y puede ser difícil su recuperación, además de costosa (no todas las personas cuentan con los medios para emergencias como esta, resultando en el abandono, sufrimiento y posterior muerte del conejito). 

Por otro lado, es un animal de compañía para personas adultas, que les gusta observar y tienen paciencia. Es bastante complicado que un niño interactue con un conejo, ya que a la mayoría (99%) no les gusta que los estén alzando o cogiendo; siendo animales presa en la naturaleza lo verán como un depredador y no como un «compañero de juegos».

Sin embargo, hay formas de que un conejito pueda estar en una casa con niños, sin que represente un problema. Todas ellas dependen de la enseñanza de un adulto para que el niño entienda como interactuar con el conejito sin hacerle daño. 

- Organización de tareas

Se pueden designar tareas a los niños, como ver cómo se alimenta el conejito, ponerle heno y agua, etc. Todo esto deberá realizarse bajo supervisión. Nunca dejaremos que el niño interactue con el conejito sin un adulto responsable que esté pendiente. 

- Salidas

Si se ha encontrado un lugar apropiado para sacar al conejito de paseo, se convertirá en una de las actividades que los niños pueden disfrutar, ya que pueden ver al conejito saltando y explorando. Es importante saber cómo sacar a un conejito a parques, jardines, etc. para que este a salvo de posibles amenazas, ya sea porque pase algún perro o gato por la zona o porque pueda escapar (haz click aquí para más información) Nuevamente, no dejar que los niños estén solos con el conejito, siempre debe haber alguien adulto supervisando y tomando responsabilidad por el bienestar del conejo.

También, es importante que se tenga muy claro que los niños únicamente observaran al conejo. No lo perseguiran, ya que esto ellos lo toman como un depredador cazandolos. 

- Educación

Lo más importante es educar al niño para que sepa las necesidades básicas del conejito y que vaya tomando responsabilidades poco a poco. Tendrás que enseñarle que, por más que quiera, el conejito no es un animal que se deja coger fácilmente y que ese simple acto puede poner en riesgo su vida, si el niño coge al conejito mal y este se cae, puede llegar a hacerse mucho daño.

Jamás debe permitirse que un niño alce a un conejo por seguridad de ambos.  

También es importante que el niño tenga en claro que el conejo no es un juguete, sino un ser vivo y que no podrá «tirarlo» o «dejarlo guardado» en un rincón cuando ya se aburra de él.

Es vital enseñarles que el conejito debe ser tratado con respeto y cuidadosamente.
 

Tiempo y paciencia


Los conejitos son como niños pequeños y tienes que estar 100% seguro de que puedes hacerte cargo de otro «niño». Deberás hacerte a la idea que tú serás responsable del conejito, los niños pueden ayudarte en ciertas cosas, pero hay otras que te tocarán a ti. 

  • Deberás tener tiempo para entrenar al conejito a que haga sus necesidades en un solo lugar y tener paciencia si el conejito, a veces, lo hace en otros lugares. Puedes encontrar un charquito de orina ocasionalmente; los conejitos lo hacen, usualmente, para marcar territorio.
  • Deberás acondicionar los lugares de tu casa donde dejarás que el conejito entre libremente. Alguna de estas tareas incluye cubrir los cables y quitar objetos que pueda dañar al roerlos. 
  • Deberás supervisar cuando los niños interactuen con el conejito. Recuerda que no debes dejarlos solos, ya que ambos se podrían hacer daño. 
  • Recuerda que el conejito está bajo la responsabilidad de un adulto y no es un animal que los niños se supone deben cuidar. Es irracional y poco responsable dejar un conejito - y cualquier otro animal - bajo el cuidado de un niño, tenga la edad que tenga.


Personalidad de los niños 


Este es un factor clave a tener en cuenta. ¿Son los niños tranquilos, cooperativos, y gentiles o, por el contrario, son hiperactivos, ruidosos y pocas veces hacen caso? Si tienen las características del primero, los niños llegarán a disfrutar del conejito como un miembro más de la familia. Pero si son más como el segundo, las posibilidades de que entablen una relación con el conejito son más bajas, lo que llevará a la frustracion y el conejito será una carga más y fuente de estrés, que no es lo que deseas.


Reglas


Finalmente, puedes establecer algunos parámetros para que los niños puedan interactuar con el conejito, sin que este se altere. 

  • Caricias gentiles. 
  • Si el conejito decide irse o se oculta en su corral/habitación/madriguera/cama, dejarlo libre y no obligarlo a seguir con nosotros. 
  • Se puede acariciar al conejito, pero no alzarlo. 
  • No perseguirlo o corretearlo 
  • No hacer movimientos bruscos o repentinos
  • No hacer ruidos estrepitosos (como gritar, por ejemplo)

Se requiere mucha paciencia y comprensión para aceptar el comportamiento natural de ellos, sin imponer nuestro deseo propio. No entender esto, puede resultar en la muerte del conejito (no exageramos, es la realidad).  

Toma una decisión basada en información real del cuidado apropiado de los conejos y no en un impulso o capricho. Es la vida de un ser vivo la que está en juego.  

Te recomendamos la lectura de nuestro artículo «Consideraciones ANTES de tener un conejito» haciendo click aquí.

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Imagen cabecera: ©Elena Shumilova

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